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EL RETIRO O EXPULSIÓN DE LA CLASE: ¿Una medida excluyente que no resuelve el problema de fondo?

¡Por favor te retiras de mi clase!, ya estoy cansada de tus interrupciones. Esta es una expresión muy típica que escuchamos a diario en nuestras aulas, es la frase prácticamente cliché que utilizan nuestros docentes para "deshacerse" del estudiante que le está causando problemas en el salón de clases. Es una práctica muy antigua, que está instaurada en las dinámicas de actuación escolar por parte de nuestros educadores, pero en realidad esta "solución" ¿les resuelve el problema?, el niño o joven ¿mejora su comportamiento luego de ser expulsado de una clase?, ¿qué sucede con el resto del grupo?, ¿Qué pasa con este chico que pasa entre una hora y una hora y media fuera del salón sin hacer nada?.

   El retiro o expulsión del aula, se ha convertido en la estrategia más común como medida disciplinaria en las aulas, sin embargo, es una de las medidas menos pedagógicas que se puede llevar a cabo, debido a que la expulsión por sí sola no deja en el estudiante ningún tipo de reflexión ni de aprendizaje en relación a su conducta inadecuada, más bien es tomada por ellos como un tiempo libre para jugar, pasear por el colegio o salirse de una actividad que en la mayoría de las veces le resulta poco interesante.

   Veamos a partir de que cada salón de clases es un subsistema, que está inmerso dentro de un sistema mayor que es la escuela. A este subsistema, pertenecen todos y cada uno de los estudiantes que son los integrantes o alumnos del salón,sean buenos o no tan buenos académicamente, bonitos o feos, sociables o no, cada uno de ellos es una parte de esa unidad. En esta estructura, los docentes o la maestra, también son parte del subsistema, con la diferencia de que ella o él ocupa un lugar diferente, ya que es la máxima autoridad dentro del aula de  y por lo tanto tiene otra jerarquía.
   Cada uno, con sus diferencias individuales es parte del salón y la persona que ocupa la jerarquía más alta, en este caso, el maestro, debe velar por que todos se sientan que pertenecen y debe ser garante de incluir a cada uno en las actividades educativas. 
   
   Con todo esto, quiero llegar al punto principal, que explica el por qué el retiro del aula, no es la medida pedagógica más acertada para modificar una conducta inadecuada de un estudiante que constantemente interrumpe. Las razones que lo justifican son las siguientes:
  • Al retirar a un estudiante del aula, estamos llevando a cabo una medida de exclusión y nuestra labor es de incluir.
  • Al sacar a un miembro del sistema, estamos dejando un espacio vacío en él, lugar que inmediatamente otro alumno lo va a tomar.
  • El problema no se resuelve quitando elementos, sino incluyendo, es por ello, que cuando sacamos a un alumno, otro ocupa su lugar y en un tiempo breve otro estudiante comienza a molestar.
  Y entonces, ¿qué podemos hacer?:
1.- Haz un llamado de atención verbal, a través de una intervención pedagógica.
2.- Hazle saber al chico cuál es la conducta inadecuada que está realizando y cuál es la conducta adecuada que debe mantener.
3.- Si la conducta inadecuada persiste, cambia al estudiante de puesto, solicita que te ayude en algo dentro de la clase, integralo de alguna manera a la actividad.
4.-  Indícale que haga un tiempo fuera del aula de por lo menos 10 minutos, le dices que permanezca parado por este tiempo en la parte externa del salón, de manera tal, que se tranquilice y que tú lo volverás a llamar cuando observes que ya está dispuesto para la clase.
5.- Incorpora de nuevo al estudiante al aula y manifiestale lo que esperas de él.
6.- Con estos chicos es significativo que una vez que culmine la actividad, se busque un espacio para conversar con él o ella lo sucedido , para hacerle ver que su presencia y atención en el aula es importante. (intervención pedagógica)
7.- Si en la próxima clase se repite la situación, acuerda una entrevista con los padres del alumno.
8.- Si todo lo anterior no funciona, realiza un reporte al coordinador académico, quien se encargará desde otra instancia del trabajo con el chico y si lo considera pertinente, llevará a cabo un acompañamiento con el departamento de orientación o psicología del colegio.

9.- En algunas ocasiones,
el problema no es el alumno, sino el maestro, así que también debes revisar la manera cómo te estás comunicando con los estudiantes, cómo dices las cosas, cuál es tu actitud, ¿en realidad ocupas tu lugar de docente en el aula?, ¿te enganchas en discusiones poco significativas con los alumnos?, ¿te enfocas en procesos de enseñanza o tu clase está enfocada en facilitar que el estudiante aprenda?, ¿vas a la clase con el corazón abierto y disponible para tus estudiantes? o ¿llegas al aula cargado de tus problemas personales,lo cual no te permite estar disponible para ellos y sus almas lo perciben?. Tú también puedes ser parte del problema.

   Como maestro, debes tener siempre en cuenta que a estos educandos revoltosos e inquietos no los debemos ignorar o sacar del hecho educativo, nuestra labor no es excluyente, por lo tanto, debemos en un principio, agotar todos los recursos pedagógicos para integrarlos e incluirlos a  la dinámica del aula. Una vez que hayamos trabajado de manera profunda el caso y si la situación no mejora, es cuando debemos orientar a la familia para que realicen un cambio de ambiente escolar, ya que puede estarse dando el hecho de que ese no es el colegio para su hijo. 

   Lo que no podemos hacer, es trabajar en función de tener una mirada puesta en buscar deshacernos del problema, pensando desde un principio que a ese chico hay que sacarlo, porque así lo que estamos haciendo es trabajar en función de la exclusión escolar y no en función de la superación y mejora del estudiante, para que pueda superar sus dificultades y se pueda quedar e incorporar de manera positiva en la institución.

   Miremos siempre más allá y tengamos en cuenta que los estudiantes o los grupos muy revoltosos nos están pidiendo límites y estos límites sólo los podemos recuperar desde la toma de mamá y papá. 

   En la mayoría de estos casos, está presente la situación de que ambos o alguno de los padres no pudieron atender al chico en alguna etapa de sus vidas, razón por la cual, ellos se salen de lugar y creen estar a la altura de los padres, al ponerse a este nivel, se confrontan con el docente a ver si el maestro los puede poner de nuevo en su lugar. Simplemente, están buscando orden. 

   A través del departamento de orientación y psicología o si manejas pedagogía sistémica, se realiza un trabajo de reordenamiento familiar, para recuperar el orden de mamá y papá, desde una posición de apoyo familiar, jamás y nunca debemos regañar a los padres en relación a cómo lo han hecho en casa, por el contrario, nuestra posición debe ser de respeto y alianza.

"Primero es el orden y después fluye el amor" Bert Hellinger
Cuando los alumnos pueden tomar a sus padres y sienten que los profesores respetan y miran con amor sus sistemas familiares y los incluyen, entonces los alumnos pueden fluir en la escuela.

DISCIPLINA CON DIGNIDAD
 

   
Geraldine J. Lange Rodríguez
Lic. Educación Mención Cs. Sociales. UCAB- Venezuela

Msc. Dirección de Centros Educativos. Centro Universitario Villanueva- Universidad Complutense, Madrid-España
Diplomada en Pedagogía Sistémica –CUDEC- México - Fundación Internacional Planeta Libre- Cátedra de la UNESCO, UCV, Venezuela
Twitter: @geralange
Blog de estrategias de Marketing y Dirección de Centros Educativos:

      
 

Comentarios

  1. Es muy cierto que expulsar a un alumno de clases no le beneficia en nada individualmente, pero si pensamos en que la permanencia de un alumno en clases podría vulnerar el derecho de los otros 35 alumnos a recibir la clase, entonces hay que tomar la decisión que genere el mal menor. Claro, hay casos de casos. Es cierto que muchas veces el docente es culpable de la situación en el aula, pero no es así todo el tiempo. Hay que tener en cuenta que la cultura venezolana es muy particular y muchas veces el alumno problemático sabotea una clase sólo por placer o con el objetivo expreso de ser expulsado de clases.

    Creo que el docente venezolano no necesita ser juzgado más. Hay muchas actitudes y prácticas muy cuestionables, y aunque no las justifico, entiendo que son una consecuencia del terrible sistema que tenemos.

    Creo que en lugar de juzgar la medida como una de "las menos pedagógicas", es mucho mejor exponer, como lo has hecho luego, cuáles son sus consecuencias y qué se puede hacer alternativamente. El docente es quien decide al final cuál es la medida más acorde a su situación, porque como dije, hay casos de casos.

    Por cierto, sacar el alumno de clases unos minutos usualmente funciona. Siempre y cuando haya cierto apoyo de parte de al institución y alumno no pueda "escaparse a la cancha". Lo que no me gusta mucho es que los alumnos tengan que ser retenidos en contra de su voluntad en el aula. Creo que hablo sobre eso aquí: http://unpuntocircular.blogspot.com/2012/09/puede-un-buen-maestro-ensenar-cualquiera.html

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    1. Gracias por tu comentario. Comparto lo que planteas, por eso es tan importante que cada persona que trabaja en la institución educativa, esté ocupado en la función que le corresponde desempeñar y que cada una de esas partes, trabaje de manera engranada y con muy buena comunicación.

      Lo que deseo hacer ver, es que nuestra primera opción como educadores no es retirar de buenas a primeras al estudiante, primero debemos agotar algunas medidas para que se incorpore a la clase y estoy de acuerdo contigo, si ya hicimos lo que debíamos hacer y el estudiante persiste, hay que referirlo a una instancia superior, que es la coordinación, pero no debemos sacarlo y que el chico tome su rumbo.

      Con los alumnos problemáticos tenemos que trabajar y brindarles atención, porque sus conductas disruptivas no vienen solas, siempre detrás de ellas hay alguna situación que las dispara.

      Saludos.

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  2. Saludos Geraldine, desde Ecuador, mira tu planteamiento es correcto hoy la educación es inclusiva y el docente tiene que no solo seguir un proceso pedagógico y transmitir conocimiento y nada más, estas nuevas generaciones ya necesitan de una educación psicopedagógica, que permita formar a un estudiante de forma integral, que debemos conocer todas las cosas y problemas que traen del colegio, de la casa de la calle y desde esa perspectiva dar el mejor tratamiento y educación a nuestros estudiantes.

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  3. En Ecuador sacar de clase a un estudiante está prohibido pues el artículo 132 de la Ley Orgánica de Educación establece que no se puede realizar actos de exclusión por ningún motivo de hecho existe una sanción de suspensión del cargo para el profesor por está falta

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    1. me gustaria que me ayude con el articulo donde se sanciona a los profesores por esta falta por favor, lo necesito de urgencia. muchas gracias de antemano.

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  4. Me gusta tu propuesta, ¿Cuales son tus propuestas para aplicar medidas de disciplina en las escuelas?

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